el rumor de las olas -microrrelato-
2010.06.09
Voy a morir. Pero no tengo miedo. Estoy solo y cansado.
En esta playa de nombre impronunciable adivino a mis
enemigos que se acercan sigilosos. No me defenderé.
A veces cierro los ojos y veo a un hombre que pasea
melancólico por otra playa. Muy lejos de aquí.
Él ,como todos, hubiera querido otra vida. Alguien le
espera en su casa: una mujer afectuosa, quizás unos
hijos. Pero él ,en el ir y venir de las olas, solo ve el
monótono discurrir de su vida. Ha soñado tantas veces
con el vértigo del peligro, con la inquietud que provocan
los viajes, con el frío que dejan las armas en las manos,
con la calidez de esas mujeres irrealmente hermosas...
Ha soñado conmigo como yo sueño con él. Cuando el
arma que ahora me apunta, dispare certera contra mí,
¿quién morirá?, ¿quién despertará sudoroso en medio de
una pesadilla?¿quién dormirá para siempre?,¿quién sueña
con quién?,¿quién oculto y burlón hace un sueño de
nuestras vidas?...
En esta playa de nombre impronunciable adivino a mis
enemigos que se acercan sigilosos. No me defenderé.
A veces cierro los ojos y veo a un hombre que pasea
melancólico por otra playa. Muy lejos de aquí.
Él ,como todos, hubiera querido otra vida. Alguien le
espera en su casa: una mujer afectuosa, quizás unos
hijos. Pero él ,en el ir y venir de las olas, solo ve el
monótono discurrir de su vida. Ha soñado tantas veces
con el vértigo del peligro, con la inquietud que provocan
los viajes, con el frío que dejan las armas en las manos,
con la calidez de esas mujeres irrealmente hermosas...
Ha soñado conmigo como yo sueño con él. Cuando el
arma que ahora me apunta, dispare certera contra mí,
¿quién morirá?, ¿quién despertará sudoroso en medio de
una pesadilla?¿quién dormirá para siempre?,¿quién sueña
con quién?,¿quién oculto y burlón hace un sueño de
nuestras vidas?...
Eugenio Escamilla


al final no pude ir a San Antón, las tres chicas participaban en un mogollón en el auditorio que no estuvo mal, por cierto.
Ya hablamos.
Un abrazo.
Gracias por tu deferencia. La proyección se desarrolló en una pequeña y acogedora plaza del barrio y fue una excelente oportunidad para reunirnos personas que nos queremos; con la climatología no la teníamos todas con nosotros, pero mi ángel se ocupó de todo. Estoy contento.
Escalofriante relato sobre la inquietante certeza de la muerte y de las consecuencias en el que la sufre y en el que la administra.
Se habla de cansancio, capitulación, certeza… aplicables a cualquiera de los dos; victima o verdugo, tal vez también de culpabilidad…
Es verdad, las armas dejan un frío en las manos que ninguna piel ajena, por cálida que sea, puede aliviar. Tal vez la recompensa del reposo que ofrece la muerte sea el único remedio.